Al recibir las pollitas de un día de nacidas, se utilizan bombillos
infrarrojos como fuente de calor permanente durante las dos primeras semanas de
vida, luego paulatinamente se les suspende hasta eliminar la calefacción y la
iluminación. La luz artificial o natural estimula el desarrollo de las aves y
la producción de huevos. Si la cantidad de luz se aumenta gradualmente durante
el desarrollo de las aves, éstas alcanzarán la madurez sexual a una edad
menor, y es por eso que generalmente en este período se debe suspender la luz
artificial y se activa nuevamente cuando las aves alcancen las 18 semanas de
edad o un 5% de la producción de huevos.
En este momento se incrementará media
hora de luz artificial por semana, hasta completar 15-16 horas de luz continua
por día; doce horas de luz natural y cuatro horas más de luz artificial. Cabe
recordar que la luz, utilizada durante el desarrollo de las aves, afecta la
madurez sexual de cualquier tipo de ave, por lo tanto ésta debe controlarse
constantemente. Al adelantar la entrada en producción, se alarga el período de
producción de huevo pequeño y se reduce el período de postura.
Esto
lógicamente reduce los ingresos por venta de huevos, al ser menos cantidad y
más pequeños. El suministro de las cuatro horas de luz artificial se
recomienda hacerlo durante las horas de la madrugada, traslapándolas con la luz
natural; ya que si se realiza en la tarde o noche, cuando se corta la luz de un
solo golpe, los animales se asustan y tratan de protegerse, amontonándose en
las esquinas del galerón, lo que le causaría la muerte por asfixia a todas
aquellas que queden atrapadas abajo. El uso de interruptores horarios (timer) es
indicado porque se programan para encender las luces a las dos a.m. y las apagan
a las seis a.m.
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